En cualquier momento, y ahora más, se agradecen los consensos, el estar de acuerdo en algo, la unanimidad. No obstante, la causa, algunas veces, es desafortunada. Esto es lo que ocurre con el procedimiento de Renta Bizkaia 2020 en particular y con la forma de proceder del departamento responsable en general. Contribuyentes, Asesores Fiscales, Técnicos de la casa e Informáticos están de acuerdo en frustrarse, apenarse y algunos desesperarse, porque el procedimiento y el resultado está siendo desastroso.

Desastroso puede parecer poco definitorio si reflexionamos sobre el hecho de que se están dictando actos administrativos que pueden consolidarse conociendo su incorrección, lo que, creo, tiene en derecho una calificación de cuyo nombre no quiero acordarme.

Lamentablemente, no es más que la punta del iceberg sobre una deriva de hace años; quienes quieren cumplir (que los hay, sí, los hay) sus obligaciones en forma y plazo, cada vez lo tienen más complicado. Las páginas fallan, los programas obligatorios salen tarde y se obliga a desarrolladores y empresas a cargar su cuenta de resultados las cada vez mayores exigencias formales. Esto es, más exigencias al pequeño contribuyente, que deberían ser esfuerzos dedicados a inspección o, por qué no, a revisar los suelos de tributación de grandes entidades.

Ha transcurrido un mes casi de campaña y, como aquella serie del año de cuando éramos jóvenes, los problemas crecen. Esperemos que sirva para conocer un poco mejor al contribuyente que tenemos delante y para testar las innovaciones de manera progresiva y con profesionales del sector. No parece de recibo que el entorno de pruebas sea el bolsillo del administrado.

Es esto un deseo, o esperanza, que no parece vaya a cumplirse, ya que la forma que se desea implantar Batuz y Ticket Bai en Bizkaia no lo augura. Ya saben, una tienda de regalices o la pollera deben tener una identidad digital, estar conectados a la red con su balanza o tpv y mandar el ticket o el resguardo, del regaliz, a hacienda de manera más o menos inmediata. También negocios cuyos precios son intervenidos y el margen bruto comercial casi público y notorio deberán mandar unos xml con 100.000 tickets a los extenuados servidores de la sede electrónica. También tú lotero de Muskiz (con comisión fija) parece que deberás hacerlo, aunque no tu vecino de Cantabria. Tendrás nuevos modelos trimestrales que no existen en el estado y habrá que remitir la contabilidad trimestralmente, como las empresas del Ibex a la Comisión nacional del mercado de valores.

Nadie se llevaría las manos a la cabeza si hubiera implantaciones progresivas, testadas, y con diferenciación del tamaño del actor económico, ya que no es lo mismo un octogenario que un ingeniero informático para presentar la renta, ni es lo mismo una empresa con un ERP con ventas de tres millones de euros (aun así pequeña) que el taller de abajo, el de Manolo. Cuando un territorio es el único que tiene un modelo determinado y el único que lo implanta de manera abrupta, o el resto se equivoca, o nos equivocamos nosotros.

Visto como se conducen los responsables en los medios, parece que se equivoca el resto del mundo. Será verdad.